La epopeya técnica en el primer show masivo de la historia

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El 15 de Agosto de 1965, quedará en la historia de los eventos como la primera experiencia masiva. En plena Beatlemanía, la banda de Liverpool dió el salto cuantitativo de convocatoria, presentándose en el Shea Stadium de Nueva York, un estadio de Baseball que tuvo que ser puesto a punto para la ocasión.
Hoy más de 50 años después, el concepto de show outdoor masivo ya es costumbre, pero en esa época los desafíos que planteaba una producción tan ambiciosa fueron tan grandes como la propuesta.
No sólo las marcas debieron desarrollar tecnología específica para dicho recital, sino que el equipo técnico dió muestras de como hacer rendir lo existente de la manera más óptima posible.

Este concierto es un momento clave para la historia del sonido en vivo. Tengamos en cuenta que hasta ese momento todos los shows solián hacerse en venues indoor, teatros, cines y auditorios, por lo que pensar en la manera adecuada de suministrar audio a 55 mil oyentes fue un experimento.
Para el sistema de PA tuvieron que stackear más de 30 altavoces distribuidos alrededor del escenario, apuntando rústicamente hacia la audiencia (los parlantes reposaban sobre palos de madera que servían de guía para darle el ángulo necesario). Recordemos también, que la idea de “campo” tampoco existía, por lo que la gente estaba ubicada en el graderío existente para asistir a los partidos de baseball, a muchos metros del área escénica.

Éstas columnas ELECTROVOICE RS 4S de 25 W proporcionaron así la amplificación. Lo particular de las mismas es que por sus características no podían reproducir frecuencias de menos de 100HZ, lo que claramente significaba un rango de frecuencia muy acotado, y fueron solamente usadas para las mezclas de las voces, las cuales -dicho sea de paso- tuvieron que “competir” con los casi 120 dbs de presión sonora generada por los gritos del público.

 

 

Respecto a la mezcla de los instrumentos, fueron los mismos amplificadores de los músicos arriba del escenario los que hicieron, a su vez de PA. Para esta ocasión la VOX tuvo que desarrollar potencias mucho más grandes que las de sus clásicos AC-30, pasando a ser de 100 W (4×12″ para las guitarras y 2×15″ para el bajo). Sólo un AC-30 se hizo presente en el gear, y fué para el VOX CONTINENTAL que ejecuta Lennon en I´m Down.

Se ha dicho, además, que fué usada la megafonía del estadio (“la voz del estadio”) para reforzar, pero esto es imposible, ya que la latencia sonora generada por los distintos puntos de posición de cada parlante (campo-gradas) hubiesen hecho la mezcla caótica. (basicamente el delay generado hubiese sido ininteligible). Obviamente, hoy esto podría resolverse con demorados alineados para compensar este retardo; pero los mismos no fueron usados hasta 1973 y masivamente en los ochentas, de la mano de Meyer Sound.

 

 

Respecto a la microfonía usada para las voces, el rider se basó principalmente en un modelo: AKG-TELEFUNKEN D24. Se trata de micrófonos cardioides dinámicos ubicados en el DS para las voces de Paul, John y George y uno en el riser de la batería para las intervenciones vocales de Ringo.
Atados con cinta a cada uno de estos, también se anexaron micrófonos lavalier RCA, para la transmisión de broadcast. 
El backline también fué microfoneado con los ya nombrados D24 (1 en cada amp, 1 en la batería).  

 

 

Como si algo parecido a un FOH se tratase, escondidos bajo el escenario había dos técnicos: el de grabación y el de PA, cada uno con 2 Mixers/Preamp ALTEC 1567 A de 4 canales mono; contabilizando 8 inputs cada uno, de los cuales los destinados a la grabación pasaron por un grabador de cinta abierta AMPEX 350 de cinta 1/4, registrando el mítico show en 2 pistas (la primera para las voces, la segunda para los amplificadores).

 

 

Mucho se habló respecto al “retorno” de los músicos ya que en el registro fílmico se llega a apreciar en el proscenio del stage apuntado hacia adentro algo parecido a una línea de cajas de piso. Lo cierto es que éstas eran candilejas de luces, por lo que el monitoreo de los Beatles fué nulo. Sólo escuchaban sus instrumentos, guiados por la batería de Ringo quién ha contado que tuvo que minimizar su toque a hi-hat, bombo y tambor, sin poder hacer ningún pase por los cuerpos, siendo él mismo a su vez era guiádo por los pies de Paul y John marcando el compás. En relación a las voces tuvieron que cantar de memoria, pero bien; afortunadamente estamos hablando de Los Beatles.

 

Si bien este concierto catapultó a la banda inglesa al éxito norteamericano, condición excluyente en esa época para la fama mundial, supuso a su vez una gran paradoja.
Quizás signado por la falta de recursos técnicos y la ininteligibilidad de su música en los recitales -como este texto devela-, sumado a a un desencanto hacia su público, quien no asistía a escucar la música, sino a gritar histericamente; Los Beatles apresuraron una decisión que ya venían procesando: Dejar de hacer conciertos. Desde este momento sólo paso un año de compromisos contractuales asumidos hasta convertirse finalmente en una banda 100% de estudio; pero antes nos dejaron este hito en la historia escenotécnica mundial: El primer show outdoor masivo. El resto es pura evolución y desarrollo técnico para una industria que no para de crecer.

E.C. 
Fuentes: Jose Martí Faus / Wikipedia / Beatles Shea Stadium Gear / Walter Guiriani / PopThings / Oz Oznerol / Santiago Compiano

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